Testimonio: La historia de María

«Cuando llegué a Misión Urbana no sabía por dónde empezar. Acababa de perder mi trabajo y no sabía cómo iba a mantener a mis hijos.»

María tiene 34 años y es madre de tres niños. Llegó a nuestro centro derivada por los servicios sociales del municipio. Al principio, cuenta, se sentía abrumada y sin esperanza.

Gracias al programa de acompañamiento social, María recibió orientación laboral, apoyo psicológico y formación en competencias digitales. Hoy trabaja como administrativa en una pequeña empresa y sus hijos participan en el programa de apoyo escolar.

«No solo encontré un trabajo. Encontré una comunidad que me apoyó, que creyó en mí cuando yo misma había dejado de hacerlo.»

Historias como la de María nos recuerdan por qué hacemos lo que hacemos. Cada persona que acompañaos es un recordatorio de que, con apoyo y oportunidades, es posible transformar realidades.