Hace 16 años, un grupo de vecinos de un barrio de la periferia se reunió en un salón parroquial para hablar de algo que les preocupaba: cada vez más niños llegaban sin desayunar a la escuela, y muchas familias no llegaban a fin de mes.
De aquella primera reunión nació un comedor comunitario que daba de comer a 20 niños. Poco a poco, se sumaron más personas: una maestra jubilada que ofrecía apoyo escolar, un enfermero que hacía talleres de salud, un grupo de jóvenes que organizaba actividades para los niños del barrio.
Hoy, Misión Urbana es una organización consolidada que atiende a más de 2.000 personas al año. Pero seguimos siendo, en esencia, aquella reunión de vecinos que decidieron mirarse a los ojos y decir: «podemos hacer algo juntos».
Esta es nuestra historia. Y sigue escribiéndose cada día, gracias a ti.